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Historia de la población de L'Eliana

Torre del Virrey. L'Eliana.
Torre del Virrey. L'Eliana.

La heredad carmelita (1570-1835)

Los carmelitas de Valencia comenzaron a adquirir propiedades a diversos particulares, en lo que hoy es término municipal de L'Eliana durante el siglo XVI. Concretamente, el 9 de marzo de 1570, compran diez hanegadas a Baltasar Salort y diez más a Miguel Torre, tomándose a censo 2.000 escudos para hacer obras en dichas propiedades. De manera paulatina, el Carmen irá adquiriendo tierras, casas y bienes en lo que restaba del siglo XVI y a lo largo de todo el siglo XVII. Los frailes carmelitas edificaron junto a dichas casas una capilla bajo la advocación de San Elías y Santa Ana. Esta pequeña construcción situada en el cruce de las actuales calles Francisco Alcayde y Ave María es considerado en la actualidad el edificio más antiguo de la localidad.


En la finca, cuya explotación corría a cargo de varios religiosos y criados, se producía vino, aceite, trigo y algarrobas principalmente, existiendo también rebaños de ganado lanar. Los comienzos no debieron de ser fáciles para los carmelitas, pues según señala Fray Juan Heredia el 6 de noviembre de 1607, la situación económica del convento de Valencia era angustiosa y uno de los motivos resultaba ser la adquisición de una heredad "que cuesta hoy catorce mil ducados y queriéndola vender no hallamos quien dé por ella siete mil; y está la casa empeñada en más de tres mil ducados".

Como señala el P. Velasco Bayón, historiador de la Orden Carmelitana, la situación mejoraría posteriormente hasta el punto de que la comunidad, en el capítulo provincial de 1679, advierte que el convento podía ya fácilmente alimentar a 100 religiosos. Uno de los factores que favorecerían esta mejora sería sin duda el progresivo cultivo y adecuada explotación de la heredad de L'Eliana. Es de notar que la propiedad en su conjunto no varía prácticamente en cuanto a su superficie hasta la desamortización de 1835, aunque ocasionalmente y con motivo de la guerra de la Independencia, algunos particulares de la Pobla de Vallbona, al ser disuelta la comunidad por el gobierno francés, se incautaron de los bienes del convento, que éste, con posterioridad reclamaría.

Para el historiador Gaspar Jaén es en este periodo cuando “podemos considerar que empieza de hecho la historia de L’Eliana, ya que por primera vez se establece, a ciencia cierta, un pequeño núcleo de población que, a pesar de que en aquellos momentos sólo fuera una masía, un caserío, daría pie al posterior engrandecimiento y a su conversión en el núcleo urbano”.

L'Eliana constituirá a lo largo de 265 años la generosa despensa del convento del Carmen de Valencia, el segundo más poblado de España después del de Pamplona. Vivían en él, en 1803, 42 sacerdotes, 17 coristas, 17 legos y dos novicios. Era este convento el de clero más numeroso en toda la corona de Aragón.

La heredad de L'Eliana será desamortizada en 1835 y adquirida por Don Adolfo Yanguas-Velandia y Hernández, marqués de casa Ramos de la Fidelidad (información facilitada por la marquesa del Real Agrado).

El nombre de L'Eliana

Para los carmelitas de la Antigua Observancia, su orden había sido fundada nada menos que por el profeta Elías, en el Monte Carmelo, celebrando éstos con gran solemnidad su fiesta anual el 20 de julio durante siglos, y al igual que para referirse a la Compañía de Jesús se utilizaba coloquialmente el término ignaciana, en clara alusión a su fundador San Ignacio de Loyola, igualmente se usaba el de eliana para la orden de San Elías: los carmelitas.

El P. Carranza, nacido en Valencia en 1527, en su obra "Catechismo de religiosos" nos hace una somera descripción de la capilla que tenían "en su Eliana" cuando habla de la capilla de la Consolación del convento del Carmen de Valencia, diciendo "que es toda de piedra y cuadrada. Enfrente tenia un retablo de figura antigua, al olio, pero de buena mano, como consta de muchas pieças que han quedado de dicho retablo, en la misma capilla; y hay un lindo cuadro del mismo retablo, en la capilla del Noviciado de este convento, y en una capilla que tenemos en nuestra Eliana. Este retablo se deshizo cuando se hizo el que ahora tenemos en Maçonería, de mano del más curioso y mejor artista que entonces reynaba, llamado Forment. Este retablo está en la recapilla de dicha capilla" (CARRANZA, primera parte del Catechismo, 105-406).

En cuanto a este nombre, adjetivo que con el tiempo se sustantivará, algo similar ocurrirá en el caso del jesuíta del siglo XVI Juan Bautista Eliano, quien, de familia hebrea, y de nombre Elías, al convertirse al cristianismo será conocido como Juan Bautista Eliano. Así pues, heredad puesta bajo la protección de San Elías, venerado en su ermita bajo esta advocación recibirá el nombre de Eliana, resultando así documentada la devoción a San Elías en L'Eliana como también a Nuestra Señora del Carmen, patrona de la orden carmelitana al igual que al Santísimo Cristo del Carmelo (José Sanchis Sivera, Nomenclator Geográfico Eclesiástico de la Diócesis de Valencia. Valencia 1922).

El palacio de los marqueses de Casa Ramos y Cáceres

Casa Ramos. L'Eliana.
Casa Ramos. L'Eliana.
Tras la desamortización de Mendizábal, L’Eliana pasó a pertenecer al marqués de Casa Ramos, grande de España, quien mandó construir un palacio junto a las paredes del pueblo y que, además, amplió el número de casas de labranza colocando colonos para que le trabajasen sus extensas tierras. De esta manera, se formó un pequeño poblado dependiente como pedanía de La Pobla de Vallbona.

En 1892, tras el fallecimiento del marqués de Casa Ramos, las propiedades pasan a manos de la marquesa del Real Agrado, casada con el marqués de Cáceres. Este último es quien alrededor de 1910 desmembró las propiedades parcelando gran parte de las tierras, que fueron vendidas a los arrendatarios.

Como apunta  el historiador Gaspar Jaén en su libro Aproximación al municipio de l’Eliana “es a partir de entonces cuando dejó de ser propiedad feudal para empezar a ser un poblado propiamente dicho, ya que los nuevos propietarios siguieron edificando sus viviendas formando calles alrededor del palacio señorial, constituyendo un gran caserío”.

Independencia de L'Eliana

Desde su fundación por los carmelitas en el siglo XVI y su posterior dependencia de la Casa Ramos, L’Eliana ha tenido una historia propia y unas características singulares que de nada le sirvieron cuando, entre 1910 y 1915, las propiedades nobiliarias del marquesado se parcelaron y fueron vendidas a los arrendatarios, pasando L’Eliana a formar parte de la vecina localidad de La Pobla de Vallbona. Desde entonces, una de las principales aspiraciones de L’Eliana fue acceder al autogobierno municipal y pasar de la categoría de pedanía de un municipio mayor a la de municipio independiente.

Prueba de ello es que en el año 1937, en plena Guerra Civil, y propulsada por la izquierda local, con el alcalde Ricardo Llopis al frente, L’Eliana consigue la segregación de La Pobla de Vallbona. Una primera independencia que sólo duró tres años, y que fue abolida al terminar la contienda por no pagarse a Madrid los derechos correspondientes.

Sin embargo, los vecinos de L’Eliana no se resignaron a permanecer indefinidamente bajo la tutela de La Pobla y casi 20 años después, el 1 de mayo de 1955, los 713 elianeros mayores de edad se dieron cita en la plaza Mayor y acordaron por unanimidad solicitar al gobierno franquista la segregación del término de La Pobla. La posición contraria de los elianeros a su vinculación al pueblo vecino tenía como principal justificación todos los inconvenientes que ello comportaba. “Se trataba de conseguir una comodidad de funcionamiento en los asuntos locales. Todos los servicios se encontraban en el núcleo central del municipio de la Pobla (juzgado, médico, farmacia…) e incluso había que ir allá para buscar los papeles para bautizar a los niños”, explica el historiador Gaspar Jaén. Pero, problemas administrativos aparte, sobre todo, los elianeros estaban convencidos de tener una historia propia, una economía y un crecimiento demográfico que les hacía valedores de ser un pueblo independiente y no una mera pedanía.

Los vecinos sabían que no iba a ser un proceso fácil, sobre todo teniendo en cuenta que el gobierno de Franco era poco dado a este tipo de medidas. Uno de los primeros impulsores del proceso de segregación, Ricardo Andrés, recordaba como “en 1955 tuvimos la suerte de conocer a un gran señor: Enrique Pastor, en aquel entonces general de División y subdirector general de la Guardia Civil. Le expusimos el caso y se tomó gran cariño en él. Desde ese momento empezó a moverse. Desde Madrid nos pedía todos los documentos que hacían falta y si encontrábamos alguna dificultad nos mandaba una carta de recomendación para que nos atendieran”.

Tuvieron que pasar tres años de negociaciones en los despachos para que L’Eliana fuera elevada a la categoría de municipio, ya que el decreto del Ministerio de Gobernación data del 22 de febrero de 1958, y la constitución como tal no se llevó a efecto hasta un año después de la publicación del decreto. La primera corporación que tomó posesión de su cargo en un acto multitudinario celebrado en la plaza Mayor el 23 de febrero de 1959 estaba encabezada por Enrique Daries Coll, acompañado de Secundino Blat, Ramón Marco, Ricardo Andrés, Ramón Giner, Miguel Comes y Vicente Badía.
Fuente: Ayuntamiento de L'Eliana
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